El Agua de Lavanda es un agua floral delicada y profunda que invita a la calma, la relajación y el equilibrio. Su frescura alivia la piel sensible o irritada mientras su aroma amoroso aquieta la mente, ayudando a soltar tensiones emocionales y físicas.
Su fórmula integra Flores de Bach que acompañan el proceso de limpieza, hidratación y armonización emocional, creando un ritual diario de cuidado consciente. Ideal para quienes buscan no solo embellecer la piel, sino también regalarse un momento de pausa y conexión interior.
Perfecta como tónico facial, bruma refrescante o ritual de autocuidado antes de dormir
Cont. Neto: 125 cc















Clara –
Super natural, te deja la piel divina